domingo, 17 de agosto de 2008

Atahualpa: Ajedrez fatal (Parte II)

Extraído del artículo publicado por Ricardo Vasconcellos R. en primera página de la sección "Actualidad" de Diario El Universo de Guayaquil, el jueves 8 de octubre de 1992.

La narración continúa así: "Sin embargo a nadie se le había ocurrido enseñar el movimiento de las piezas a Atahualpa quien veía sin decir palabras, pero una tarde fatídica para él, y mientras jugaban el Tesorero Alonso Riquelme y el Capitán Hernando de Soto y cuando éste iba a mover un caballo para atacar el flanco de su enemigo, sintió que el Inca le tocaba el brazo y decía: "No capitán, no... el Castillo".

Según el Dr. Pérez Pimentel en el artículo citado "De Soto estudió el movimiento y luego de una breve pausa movió dicha pieza y en dos jugadas concluyó la partida con el consabido Jaque Mate para el Tesorero, quien, vengativo como un gitano por descender de moros de las Alpujarras, jamás olvidó la verguenza de verse derrotado por un indio novato en la ciencia del ajedrez.

Un mes después -dice el autor- Pizarro convocó un Consejo de Justicia para juzgar la conducta de Atahualpa y determinar si lo dejaban libre o condenaban a muerte, y veinticuatro jueces sacados de entre los principales capitanes de la conquista discutieron el asunto. Trece lo declararon culpable y sólo once proclamaron su inocencia, ajusticiándole en aquella ciudad. Uno de los trece fatales votos fue depositado por el Tesorero y algunos más salieron de los ajedrecistas que concurrían por la tarde a la pieza del Inca y que, como los reyes no pueden rozarse con la plebe, habían sido despreciados, pues, al tratar de jugar con Atahualpa, éste les contestaba invariablemente: "No gracias, yo juego muy poquito y vuestra merced mucho", pero no lograba engañarlos, de suerte que salían muy disgustados y hasta verdes de las iras y así concurrieron al famoso Consejo donde lo condenaron a muerte".

Continuará...

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