sábado, 7 de junio de 2008

Un termo, un cenicero y un vaso, mudos testigos de la hazaña...

Leipzig, Alemania.- La fotografía capta en primer plano la mesa con el tablero de ajedrez donde reposan las piezas que habían sido movidas momentos antes por Fischer y Muñoz, vueltas a colocar en sus casillas de origen por el árbitro Paul Klein. Los llamativos tarjeteros indican el resultado 0-1 favorable a las negras. La jornada ha terminado y ya casi todos se han marchado, pero algo en la foto llama la atención: un termo plástico, que por lo general contenía jugo de naranja y que acompañó a Bobby Fischer durante muchas jornadas, y, en el lado de Muñoz, un cenicero y un vaso de cristal. Años más tarde, a petición de los propios ajedrecistas, la Federación Internacional de Ajedrez prohibiría a los jugadores, árbitros y asistentes, fumar dentro de la sala de juego mientras se llevaran a cabo las competencias.

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